AGENCIAS
Mundo.- Los cárteles mexicanos utilizan un esquema de robo de vehículos de alquiler en Estados Unidos para trasladar camionetas y autos de lujo a México, donde algunas unidades son destinadas a sus líderes y otras se modifican para operaciones criminales, de acuerdo con una investigación publicada por Los Angeles Times.
El reportaje documenta que una de las modalidades consiste en reclutar personas mediante redes sociales para rentar vehículos con sus identidades, por periodos de cinco días. Al vencer el plazo, los automóviles son dejados en los estacionamientos de las agencias, como si hubieran sido devueltos, pero posteriormente otros integrantes de la red los recogen y los conducen hacia la frontera mexicana.
También se han identificado casos en los que los responsables utilizan identidades robadas para realizar las rentas. Entre los modelos buscados figuran Cadillac Escalade, BMW, Chevrolet Suburban, Ford Raptor y camionetas Toyota.
Una vez en México, algunas unidades son registradas con placas y documentación presuntamente obtenidas mediante la corrupción de funcionarios, lo que dificulta rastrear su procedencia. Otras son transformadas en vehículos conocidos como “monstruo”, con blindaje artesanal y estructuras metálicas que pueden utilizarse en enfrentamientos armados.
La investigación señala que California registra alrededor de 2 mil vehículos robados que terminan cada año en México, según estimaciones de la Patrulla de Caminos de ese estado. Texas y Arizona también figuran entre las entidades estadounidenses afectadas por este tipo de delitos.
Entre los casos documentados se encuentra el robo de 10 camionetas Ram que terminaron en zonas de Jalisco bajo control del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). En otro caso, seis Jeep Wrangler modelo 2026 robados en Oakland y Las Vegas presuntamente tenían como destino al Cártel de Sinaloa; cuatro fueron recuperados.
Además, en 2024, autoridades de Colorado presentaron cargos contra 17 personas vinculadas al Cártel de Sinaloa por el robo de 190 camionetas Ford F-150 y vehículos deportivos utilitarios, valuados en casi 10 millones de dólares. Según documentos judiciales citados en el reportaje, las unidades fueron trasladadas a México e intercambiadas por cocaína, fentanilo y metanfetamina.
La investigación advierte que los retrasos en los reportes de robo, las diferencias entre los procedimientos policiales de cada estado y las dificultades para compartir información entre Estados Unidos y México complican la recuperación de los vehículos.
El fenómeno evidencia cómo el robo de automóviles puede integrarse a las redes logísticas de los grupos criminales, tanto para el transporte de sus integrantes como para el traslado de drogas, armas y otros recursos.
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