De la redacción
El Buen Tono
La reducción del 86% del polígono de protección de la vaquita marina, implementada por el gobierno de Claudia Sheinbaum en el Alto Golfo de California, desató un debate entre especialistas y organizaciones ambientalistas sobre los riesgos para la supervivencia de esta especie en peligro crítico de extinción, de la que se estima que quedan entre siete y 10 ejemplares.
La modificación busca, de acuerdo con las autoridades, concentrar los esfuerzos de vigilancia en las zonas donde todavía se ha detectado la presencia de estos mamíferos marinos y, al mismo tiempo, atender las necesidades económicas de las comunidades pesqueras.
Sin embargo, la decisión ha generado posturas encontradas. Mientras algunos especialistas consideran que una superficie más pequeña facilitaría la vigilancia y el cumplimiento de las restricciones, otros advierten que disminuir el área protegida podría debilitar las medidas de conservación.
Uno de los defensores de la modificación es Lorenzo Rojas-Bracho, investigador que ha trabajado durante más de dos décadas en la protección de la vaquita marina. El especialista explicó que el decreto fue consultado con el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita Marina (CIRVA), integrado por científicos y expertos en mamíferos marinos.
Rojas-Bracho sostuvo que la extensión del polígono no determina por sí sola la efectividad de las acciones de conservación. Afirmó que una superficie menor, con vigilancia efectiva, puede ofrecer mejores resultados que una zona extensa donde las restricciones no se cumplen.
Explicó que los registros acústicos y los avistamientos permiten identificar los espacios donde todavía se encuentran ejemplares, por lo que consideró prioritario mantener esas áreas libres de redes de enmalle y agalleras, consideradas una de las principales amenazas para la especie.
En el mismo sentido, Diego Ruiz, director del Museo de la Ballena, señaló que la extensión del refugio dificultaba su vigilancia. Indicó que los hidrófonos instalados en la denominada zona cero registran una detección prácticamente nula de vaquitas, por lo que defendió la importancia de concentrar los esfuerzos en las áreas donde se han registrado avistamientos.
Rojas-Bracho también destacó que el acuerdo puede modificarse si aparecen nuevas evidencias sobre la ubicación de los animales. No obstante, reconoció que la reducción de la superficie protegida puede generar preocupación si no se consideran las condiciones en las que se aplicarán las medidas de vigilancia.
Ambientalistas advierten riesgos para la especie
En contraste, Alejandro Olivera, del Centro para la Diversidad Biológica, advirtió que reducir el polígono no garantiza una mejor vigilancia de las actividades pesqueras.
El especialista señaló que todavía existen embarcaciones sin monitoreo satelital y que cientos de barcos salen a pescar camarón con redes de gran longitud, lo que representa un peligro para la vaquita marina y otras especies.
Olivera consideró que la modificación favorece al sector pesquero sin resolver los problemas relacionados con el desarrollo y la implementación de artes de pesca alternativas que permitan evitar la captura incidental de estos mamíferos.
Desde su perspectiva, disminuir el área protegida sin garantizar el control de las embarcaciones ni eliminar las prácticas de pesca que ponen en riesgo a la especie podría comprometer aún más su supervivencia.
Por su parte, Ornela Garelli, activista de Greenpeace, cuestionó que el gobierno federal haya reducido en 86% la superficie bajo protección, en lugar de fortalecer las medidas destinadas a conservar a la vaquita marina.
La activista advirtió que limitar la protección a una zona más pequeña representa un riesgo, debido a que los animales no reconocen las delimitaciones territoriales establecidas por los seres humanos y pueden desplazarse fuera de los espacios definidos oficialmente.
El debate se mantiene entre quienes consideran que concentrar la vigilancia permitirá proteger mejor a los ejemplares que sobreviven y quienes sostienen que la reducción del polígono debilita las garantías de conservación.
Con una población estimada de apenas siete a 10 ejemplares, la vaquita marina enfrenta una situación crítica. La efectividad de las medidas dependerá de la capacidad de impedir que las redes de pesca lleguen a atraparla y de garantizar una protección real en su hábitat.
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