De la Redacción
El Buen Tono
Orizaba.- Un choque por alcance entre una camioneta y un vehículo particular se registró en la calle Norte 3, entre Poniente 20 y Poniente 22, en la colonia Barrio Aulicaba, en Orizaba. El accidente dejó cuantiosos daños materiales, sin personas lesionadas reportadas. Elementos de la Policía Municipal y Policía Vial acudieron al sitio para tomar conocimiento y deslindar responsabilidades. Ambas unidades fueron trasladadas al corralón.
Este percance es uno más en una ciudad donde los accidentes viales no dan tregua y donde las autoridades parecen no tener una estrategia efectiva para prevenirlos. Las calles del centro y las colonias aledañas se han convertido en un escenario recurrente de choques por alcance, invasión de carril y falta de respeto a los señalamientos. Mientras los operativos de Tránsito se concentran en arrastrar unidades al corralón —con las cuotas que eso implica para los conductores—, la cultura vial sigue ausente y la impunidad prevalece.
Y es que Hugo Chahín es un blandengue porque tiene un tránsito corrupto, igual que Juan Manuel Diez cuando fue alcalde: son lo mismo. Si de verdad aplicaran la ley, la gente no se atrevería a manejar de forma arbitraria ni faltando al reglamento. Pero aquí los operativos de la Policía Vial no son para ordenar el tráfico, sino para extorsionar a los conductores con arrastres y multas. Transportistas han denunciado presiones y “mordidas” para recuperar sus unidades, y hasta la CFE ha alertado que las grúas municipales hostigan a sus cuadrillas en plena labor. Mientras el ayuntamiento se llena los bolsillos con el corralón, las calles siguen siendo un caos y los accidentes se repiten. Eso no es seguridad vial: es negocio.
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