De la redacción
El Buen Tono
La inteligencia artificial (IA) representa una oportunidad para impulsar los avances científicos, pero también implica riesgos para la sociedad cuando su desarrollo está guiado únicamente por intereses económicos, advirtió el biofísico francés Pascal Mayer, uno de los galardonados con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2026.
Durante un encuentro con la prensa en Oviedo, España, Mayer señaló que la IA puede convertirse en una herramienta positiva o negativa, dependiendo de quién la controle y de los objetivos con los que sea utilizada.
Ante este panorama, consideró necesario que la democracia y la sociedad participen en la supervisión de estas tecnologías, con el propósito de evitar que su desarrollo responda exclusivamente a la búsqueda de ganancias económicas.
En la reunión también participaron los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian, quienes compartirán el reconocimiento por sus contribuciones al desarrollo de la secuenciación rápida del ADN, una tecnología que transformó la investigación genética desde el año 2000.
Piden que la inteligencia artificial se desarrolle con ética
Balasubramanian coincidió en la importancia de establecer principios éticos para el desarrollo y la aplicación de la IA, al considerar que estas herramientas ofrecen nuevas posibilidades para estudiar información científica compleja.
Explicó que el aprendizaje automático permite identificar patrones en grandes conjuntos de datos genéticos, lo que contribuye a mejorar el análisis del genoma y abre nuevas oportunidades para la investigación médica.
Por su parte, Klenerman descartó que los científicos experimentales vayan a ser sustituidos por completo por la inteligencia artificial en el corto plazo, debido a que los experimentos requieren múltiples etapas de prueba, comprobación y validación en las que la intervención humana sigue siendo fundamental.
Los investigadores también recordaron que, cuando desarrollaron su modelo de secuenciación, ya utilizaban algoritmos para analizar los resultados obtenidos. Sin embargo, Balasubramanian consideró que las herramientas actuales de IA no necesariamente habrían representado una ventaja decisiva en aquella época, debido a las diferencias en la complejidad y disponibilidad de los datos.
Secuenciación del ADN, más rápida y económica
Uno de los principales aportes de los investigadores fue desarrollar un método que permitió acelerar considerablemente la secuenciación del ADN y reducir sus costos.
Esta tecnología hizo posible analizar un genoma humano completo en aproximadamente un día y a un costo miles de veces menor que el de métodos anteriores, facilitando el acceso a equipos especializados para laboratorios de diferentes partes del mundo.
Balasubramanian destacó que la reducción de costos ha permitido que más instituciones científicas puedan adquirir el equipo necesario para realizar estos estudios.
No obstante, Mayer advirtió que el acceso a la secuenciación genética no depende únicamente del dinero, pues en algunas regiones también existe una falta de instalaciones y servicios médicos capaces de realizar estas pruebas.
La disponibilidad de esta tecnología resulta relevante para identificar enfermedades genéticas y contribuir al diagnóstico y estudio de padecimientos poco frecuentes.
Compartir información genética puede ayudar a combatir enfermedades raras
Los científicos también destacaron la importancia de compartir internacionalmente los datos obtenidos mediante la secuenciación del ADN, ya que la colaboración entre países puede facilitar la identificación de enfermedades genéticas raras.
Klenerman sostuvo que el objetivo debe ser ampliar las posibilidades de acceso a estas pruebas en todo el mundo. Balasubramanian, por su parte, explicó que reunir información de distintos pacientes permite reconocer patrones que serían más difíciles de identificar a partir de casos aislados.
Actualmente, los tres investigadores continúan trabajando en diferentes áreas de la genética y la medicina.
Pascal Mayer se enfoca en la inducción de genes para contrarrestar enfermedades raras; Shankar Balasubramanian estudia estructuras poco comunes del ADN, como las hélices cuádruples, que podrían tener implicaciones en el cáncer; mientras que David Klenerman investiga los procesos genéticos relacionados con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
Los especialistas coincidieron en que la inteligencia artificial puede contribuir significativamente a estos avances, siempre que su desarrollo y aplicación estén acompañados de criterios éticos y de mecanismos de supervisión que protejan el interés de la sociedad.
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