De la redacción
El Buen Tono
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría considerando convertir la actual sala de prensa de la Casa Blanca en una piscina, proyecto que habría descrito en privado como su “último legado”, de acuerdo con información publicada por The New York Times.
Según el reporte, tres fuentes anónimas señalaron que Trump planteó esta posibilidad en varias ocasiones a Karoline Leavitt, quien dejó el cargo de secretaria de Prensa el pasado 27 de agosto. Sin embargo, la propuesta no llegó a concretarse.
El espacio en cuestión es la sala de prensa James S. Brady, donde periodistas de distintos medios cubren diariamente las actividades del gobierno estadounidense desde hace más de cinco décadas. La eventual transformación del lugar, sin una sede alternativa para los reporteros, podría dejar a la prensa fuera del complejo presidencial.
La idea también retomaría el uso original del espacio. En 1933, el entonces presidente Franklin D. Roosevelt ordenó construir una piscina cubierta como parte de su terapia física, debido a las secuelas de la poliomielitis. Años después, durante el gobierno de Richard Nixon, la piscina fue cubierta para habilitar la sala de prensa, inaugurada en 1970.
Desde su primer mandato, Trump ha planteado la posibilidad de trasladar a los periodistas al Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, ubicado cerca de la Casa Blanca. La presencia de reporteros dentro del complejo presidencial, a pocos pasos del Despacho Oval, ha sido considerada durante décadas un símbolo de la libertad de prensa en Estados Unidos.
El mandatario mantiene una relación tensa con diversos medios de comunicación y ha impulsado acciones para restringir el acceso de periodistas de CNN, MS NOW y Politico a la Casa Blanca, bajo acusaciones de difundir información falsa. No obstante, un juez ha frenado por ahora una de esas medidas.
Las confrontaciones con reporteros también han continuado durante sus comparecencias públicas. Este martes, Trump protagonizó un nuevo enfrentamiento verbal con un periodista, a quien mandó callar y calificó de “enfermo”.
La posible piscina se sumaría a otras modificaciones impulsadas por el presidente en la residencia oficial, entre ellas la construcción de un gran salón de baile, proyecto que implicó la demolición del Ala Este de la Casa Blanca.
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