El Buen Tono
Sandra González
Orizaba.- La sociedad no debe acostumbrarse a los feminicidios ni perder la sensibilidad ante estos hechos, advirtió el vocero de la Diócesis de Orizaba, Helkyn Enríquez Báez, al señalar que, pese a los esfuerzos para prevenir la violencia contra las mujeres, todavía hay mucho por hacer para construir una cultura de paz y respeto a la vida.
“Hace décadas, cuando ocurría un caso así, era una preocupación a nivel nacional y ahora parece que se ha ido acostumbrando a que sucedan este tipo de acontecimientos”, expresó al ser cuestionado sobre la declaración de la titular del Instituto Veracruzano de las Mujeres, quien afirmó que Veracruz pasó del primer lugar al sitio número 13 en materia de feminicidios, resultado que atribuyó al trabajo de los institutos municipales de las mujeres.
El vocero diocesano consideró que, aunque las acciones para prevenir estos delitos representan un esfuerzo necesario, la problemática sigue siendo delicada y requiere mantener la atención de las autoridades y de la sociedad en su conjunto.
“Hay que recordar que somos 32 estados en la República y, aunque esto parece manifestar un esfuerzo por prevenir esta delicada situación, todavía significa mucho por hacer”, señaló.
Enríquez Báez advirtió que la repetición de estos acontecimientos puede provocar que la sociedad pierda sensibilidad ante la violencia, cuando cada caso debería mantener la atención y preocupación colectiva.
Explicó que se trata de un problema complejo, relacionado con factores culturales y sociales como el machismo, las conductas de quienes generan violencia y la falta de educación cívica, por lo que consideró indispensable trabajar desde distintos ámbitos para prevenirla.
“Sabemos que esto tiene que ver con la cultura, porque el machismo, porque muchas veces los generadores de violencia, porque las situaciones en que se da la falta de una educación cívica inciden en este tipo de acontecimientos”, manifestó.
Por ello, sostuvo que la construcción de una cultura de paz y respeto a la vida no corresponde únicamente a las instituciones, sino que requiere la participación de todos los sectores que puedan contribuir a cambiar estas conductas. “Es un trabajo complejo, pero hay que seguir trabajando y donde nos debemos sumar todos los que podemos colaborar en algo: escuelas, medios de comunicación, iglesias, para que se vaya generando una cultura de paz y de respeto a la vida”, concluyó.
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