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AGENCIAS

Baja California, México.– En medio de la oscuridad, con olas de más de dos metros y aguas heladas del océano Pacífico, un rescatista de la Guardia Costera de Estados Unidos descendió desde un helicóptero para salvar a 16 mexicanos que sobrevivieron al naufragio de una embarcación frente a las costas de Baja California.

Josh Law, de 24 años, relató a The Associated Press cómo enfrentó una de las operaciones de rescate más prolongadas de su carrera. La emergencia comenzó alrededor de la 1:00 de la madrugada del 16 de octubre, cuando una persona alertó que la embarcación en la que viajaban se estaba hundiendo.

Minutos después, una tripulación de cuatro elementos despegó desde la estación aérea de la Guardia Costera en Ventura, California. La piloto, la teniente Miyako Miller, se guio con gafas de visión nocturna y la posición de las estrellas para localizar a los náufragos en medio de la oscuridad.

Al llegar al sitio, Law descendió sujeto a un arnés y se lanzó al agua para buscar a las personas, quienes se encontraban dispersas y se aferraban a boyas, restos de la embarcación y entre sí para mantenerse a flote.

Durante aproximadamente 90 minutos, el rescatista nadó de un punto a otro para auxiliar a los sobrevivientes. Los colocaba en posición segura, los remolcaba hasta un lugar donde pudiera acercarse el helicóptero y coordinaba el descenso de una canasta para subirlos uno por uno a la aeronave.

La operación se complicó por el oleaje, la baja temperatura y el desgaste físico. El traje de buceo de Law comenzó a llenarse de agua, lo que aumentó el peso que debía soportar mientras avanzaba entre las olas.

Con el helicóptero lleno y el combustible cada vez más limitado, la tripulación se dirigió a una estación de la Guardia Costera en San Diego, donde esperaban ambulancias. Durante el traslado, Law brindó atención médica a tres personas con heridas graves; algunas presentaban lesiones compatibles con mordeduras de tiburón, informó la agencia estadounidense.

Aunque 16 personas fueron rescatadas con vida, otras 11 no fueron localizadas. La búsqueda se prolongó durante dos días más y concluyó sin resultados, pese a que autoridades estadounidenses y mexicanas inspeccionaron más de 6 mil 322 kilómetros cuadrados durante 89 horas.

De acuerdo con la información difundida por el consulado mexicano, todos los sobrevivientes eran de nacionalidad mexicana. Casi la mitad de los rescatados ya había sido retornada a México, mientras que las autoridades estadounidenses continuaban con los procedimientos migratorios correspondientes después de su atención médica.

El origen de la embarcación y las circunstancias que provocaron el naufragio permanecían bajo investigación federal. Entre las hipótesis se encontraban una posible falla del motor, la pérdida del rumbo o que la embarcación hubiera sido arrastrada mar adentro. Tampoco se había confirmado si era utilizada para el traslado irregular de migrantes.

El caso volvió a poner de relieve los riesgos de las travesías marítimas clandestinas desde Baja California, donde pequeñas embarcaciones pueden recorrer cientos de kilómetros por el Pacífico, exponiendo a sus ocupantes a condiciones extremas y a emergencias con consecuencias fatales.

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