De la Redacción
El Buen Tono
REGIÓN.- Grupo Pecuario San Antonio enfrenta una denuncia interna por un plan de reducción de costos iniciado en el CEDIS de Xalapa, con el despido del 75 % de la plantilla, se habría replicado en el CEDIS de Veracruz y puede extenderse a Apizaco, Zacatlán y Córdoba.
El testimonio señala hostigamiento laboral, sobrecarga de trabajo, amenazas veladas contra empleados y la presencia de pollos enfermos en granjas que no cumplirían regulaciones ni contarían con permisos de operación.
La denuncia sostiene que lo ocurrido en el Ingenio San Pedro no fue un hecho aislado, sino el inicio de un plan agresivo de reducción de costos en el que el “recurso humano” es el eslabón menos valioso de la empresa.
De acuerdo con la versión, el CEDIS de Xalapa fue el primero en aplicar el cambio: 75 % de su plantilla sin importar antigüedad, incluidos trabajadores próximos a pensionarse y adultos mayores que entregaron buena parte de su vida laboral a la compañía. Ese procedimiento es replicado en el CEDIS de Veracruz, Apizaco, Zacatlán y Córdoba.
Otro afectado señala que la primera fase del ajuste consiste en retirar la maquila y despedir al personal. La siguiente etapa es trasladar los CEDIS al área de Mayoreo para continuar los recortes. A los pocos empleados que permanecen tienen más carga de trabajo y mismo salario; además, no pagan horas extras por ser “época de austeridad”.
El testimonio describe ambiente de hostigamiento laboral. Un supervisor es señalado de presionar al personal, manipular la delegación de responsabilidades y usar mensajes de WhatsApp y llamadas para alinear versiones.
Está el caso del basculista Miguel Pío, habría pedido su baja por razones de que la denuncia es falsa. Se relatan retardos y faltas marcadas sin justificación, entre ellas una impuesta en día festivo de descanso obligatorio, así como descuentos no reembolsados al personal de limpieza.
La denuncia agrega que el supervisor habría condicionado la evaluación y el bono de una trabajadora por no llenar un archivo después de su hora de salida. La empleada sale a las 13:30; ese día, por carga de trabajo y falta de personal, las operaciones se complicaron hasta las 14:45. Avisó al grupo que actualizaría la información al día siguiente, pero recibió una advertencia de que ello afectaría su evaluación. “Si no se hace lo que él quiere o nos negamos, enseguida baja la calificación”, afirma el testimonio.
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