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Tierra Blanca.- “Me tiraron del tren y a mi mujer la secuestraron”.

Tras ajustarse varias veces la gorra, Nelson da vueltas en círculo sin sentido y cruza los brazos. Se retoca otra vez la visera de la gorra, observa desconfiado a un grupo de personas que se acercan caminando lentamente por la vía del tren, y se sienta sobre el riel dándole el perfil derecho a la cámara para no mostrar su rostro completo por temor a que lo reconozcan y empeore su situación.

“En Veracruz los pandilleros están pidiendo 100 dólares de cuota por persona… y si no los pagas, te tiran del tren –explica con un hilo de voz casi imperceptible al oído-. Pero ni mi mujer ni yo sabíamos que Tierra Blanca y Veracruz era tan peligroso para los migrantes. Nosotros sólo nos subimos al tren buscando tener en Estados Unidos una vida normal”.

El viaje que los llevaría a esa vida, narra el hondureño de 32 años, transcurrió desde Tenosique hasta Tierra Blanca, en Veracruz, alternando el ferrocarril con jornadas de largos recorridos a pie. En esta calurosa ciudad veracruzana considerada, junto a Coatzacoalcos, Medias Aguas y Orizaba, como uno de los focos rojos de la ruta del migrante debido a la gran cantidad de secuestros de indocumentados que se producen, pernoctaron una noche en el albergue y de ahí subieron de nuevo al ferrocarril al que los migrantes llaman “La Bestia” para continuar su camino hacia la frontera norte con los Estados Unidos.

 

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