

Región.-Cerca de Orizaba se encuentra la extraordinaria Sierra de Zongolica, paraíso de la espeleología, donde se localiza la red de sótanos y grutas más amplia del mundo.
Por su intrincada geografía transcurren importantes ríos que por momentos viajan en la superficie rocosa formando cascadas que se pierden a la vista para brotar nuevamente río abajo, alimentando las caudalosas aguas del río Blanco, que rodea desde su nacimiento el contorno de sus montañas. El recorrido que va desde los mil 400 hasta los 300 metros de altura sobre el nivel del mar, puede iniciarse en Orizaba con rumbo a la cabecera de Zongolica y desde allí hasta Córdoba vía El Naranjal o rumbo a Tezonapa.
Una de las características más importantes de gente que habita en esta sierra es su cultura ancestral, reflejada en su vestimenta y lengua (casi todos, hablantes del náhuatl), así como las mayordomías, dedicadas a las fiestas patronales, o los Xochitlali, prácticas rituales que acompañan a las actividades agrícolas.
Esta ave tiene un papel importante en la mitología prehispánica y moderna de la región. Los reyes y sumos sacerdotes ancianos llevaban tocados de plumas de quetzal. En la voz náhuatl quetzal significa “precioso o bello”, en otras voces mesoamericanas significa “sagrado o erigido”.
Tienen una dieta variada, incluyendo muchos frutos (sobre todo de los árboles lauráceas) y también insectos y ranas. Su hábitat es la selva montañosa, en espacios húmedos. Generalmente ponen dos huevos (color azul pálido) por nidada en un agujero de un árbol. Remotas leyendas mayas aseguran que en la mañana en que los Altos Señores del Alba y del Crepúsculo crearon el mundo americano, los vientos, soplando en círculos mágicos sobre la cimera de un árbol de guayacán o de guayaco, condensaron su espíritu, y que enseguida del remolino de las hojas verde azules, como una flecha, voló el primer quetzal.
Angel Contreras
El Buen Tono
