

De la redacción
El Buen Tono
Washington.– Este miércoles, Estados Unidos marcó el fin de una era al acuñar su última moneda de un centavo, poniendo punto final a 232 años de historia monetaria. La pieza final fue elaborada en la Casa de la Moneda de Filadelfia por el tesorero Brandon Beach, en cumplimiento de una orden emitida por el presidente Donald Trump, quien solicitó poner fin a la producción para reducir los costos gubernamentales.
La decisión responde a un problema económico de larga data: producir cada centavo cuesta más del doble de su valor real. Según el informe 2024 de la United States Mint, fabricar una sola moneda de un centavo tiene un costo de 3.69 centavos, lo que ha representado pérdidas acumuladas de más de 200 millones de dólares durante la última década.
“Durante demasiado tiempo, Estados Unidos ha acuñado centavos que literalmente nos cuestan más de dos centavos. ¡Es un desperdicio total!”, publicó Trump en su plataforma Truth Social al anunciar la medida.
Kristie McNally, directora interina de la Casa de la Moneda, aseguró que, aunque la producción general concluye, “el legado del centavo perdura”. Actualmente circulan unos 300 mil millones de monedas en todo el país, que seguirán siendo curso legal indefinidamente.
El retiro del centavo sigue una tendencia internacional iniciada por países como Canadá, que en 2012 eliminó su moneda de menor denominación por razones similares. La creciente digitalización de los pagos y el desuso del efectivo también influyeron en la decisión estadounidense.
La historia del centavo se remonta a 1792, cuando la primera Ley de Acuñación autorizó su fabricación. Originalmente elaboradas de cobre puro, las monedas fueron modificadas con el paso del tiempo hasta adoptar su composición actual de zinc recubierto de cobre, con el distintivo tono rosado que las caracteriza.
Aunque la producción regular llega a su fin, el Tesoro no descarta emitir futuras ediciones conmemorativas o de colección bajo autorización especial, preservando así un símbolo histórico que ha acompañado a los estadounidenses por más de dos siglos.
