Tinta Ácida
El Buen Tono
A un mes de dejar el cargo, el alcalde Ernesto “El Neto” Ruiz intenta vender la idea de un municipio seguro y en “balance positivo”, pero los números alegres no alcanzan para cubrir una administración marcada por la improvisación y la evidente falta de estrategia real. Las cifras “a la baja” que presume no convencen a nadie: son datos acomodados desde el escritorio, no la realidad que viven las colonias donde el patrullaje es intermitente y las denuncias simplemente no prosperan.
Mientras el Ayuntamiento celebra reducciones porcentuales, la percepción ciudadana sigue igual: robos recurrentes, nula presencia policial y una autoridad más ocupada en la foto que en enfrentar los problemas de fondo. En San José Neria, por ejemplo, la gran “jornada preventiva” no fue más que un acto armado al vapor para justificar la ausencia de políticas públicas durante tres años. Una película proyectada para estudiantes no sustituye la prevención sostenida ni resuelve la falta de programas serios contra adicciones y violencia.
La presencia de corporaciones estatales, federales y organismos de derechos humanos únicamente exhibió algo que el alcalde intenta ocultar: el municipio depende de todos, menos del propio gobierno local. Si Chocamán “tiene saldo blanco”, es gracias al operativo externo del Buen Fin y no por la policía municipal, debilitada, poco equipada y sin un mando capaz de sostener un esquema preventivo de verdad.
El cierre de administración deja clara una cosa: Chocamán sobrevivió a pesar de Neto Ruiz, no gracias a él. Entre maquillajes, eventos de última hora y discursos reciclados sobre “coordinación”, el alcalde termina el trienio exactamente como lo empezó: sin rumbo, sin proyecto y con una seguridad pública sostenida por otros, no por él.


