*Expertos del sector advierten que la industria enfrenta un escenario complejo marcado por menor producción, altos costos y mercados internacionales más exigentes
Efraín Hernández
El Buen Tono
La caída en la exportación de café no sólo responde al mayor consumo interno, sino a un conjunto de dificultades que mantienen presionada a la cadena productiva: una reducción nacional de cosechas que pasó de 6 a 3 millones de sacos, los efectos de la sequía que desplomaron la producción hasta en un 50 por ciento, el encarecimiento de insumos agrícolas y la incapacidad de muchos productores para recuperarse tras un año de pérdidas severas, revelaron especialistas del rubro.
De acuerdo con los análisis, el mercado mundial requiere cerca de 176 millones de sacos anuales, mientras que la oferta apenas llega a 175 millones, un déficit que mantiene los precios al alza. En México, la producción apenas alcanza los 2.5 millones de toneladas, cifra que complica cumplir simultáneamente con la demanda nacional y las necesidades de exportación.
Los expertos explicaron que los impactos de la sequía del año pasado fueron determinantes: la floración se perdió, el grano no llenó y muchas fincas operaron con la mitad de su capacidad. Esta situación provocó que los productores no vieran ganancias y, en algunos casos, enfrentaran endeudamientos para sostener el mantenimiento de sus parcelas.


