La gobernadora de Alabama, Kay Ivey, firmó el miércoles la ley antiaborto más estricta de Estados Unidos, que contempla un siglo de prisión para los médicos que lo practiquen y tiene como fin llevar el debate a la Corte Suprema de Justicia.

“Esta legislación es un poderoso testamento de las firmes creencias de los residentes de Alabama de que cada vida es preciosa y es un regalo sagrado de Dios”, dijo Ivey en un comunicado divulgado tras firmar la legislación, aprobada el martes por el Senado sin excepciones en casos de incesto o violación.