

DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Córdoba.- Mientras la ciudad acumula ejecuciones y los ciudadanos evitan ciertas calles a ciertas horas, Manuel Alonso Cerezo evade la realidad y demuestra no tener idea de cómo combatir la inseguridad al organizar una rodada, evidenciando que su gobierno —dirigido por su primer damo, Luis Abella Alvarado— no cuenta con un plan operativo, ni mucho menos uno que hable de la depuración de mandos señalados de corrupción, dejando la total responsabilidad al Mando Único de la policía estatal.
Y es que en las últimas semanas, tras los señalamientos de corrupción contra los distintos mandos de la Dirección de Movilidad y Seguridad Ciudadana ante los hechos de violencia, ejecuciones y delitos de alto impacto, la respuesta institucional fue silencio, opacidad y, finalmente, la presentación de un evento deportivo como bandera de paz.
Así opera este gobierno: la violencia se ignora, el espectáculo se organiza. Como lo hemos evidenciado, el presupuesto municipal de seguridad asciende a 142 millones de pesos este año. Con ese dinero, los policías de Córdoba trabajan sin uniformes completos, sin calzado adecuado, con patrullas varadas y cobrando 8,400 pesos al mes. Pero para la rodada hay ruta señalizada, logística intermunicipal y fotografías con funcionarios sonrientes. El dinero alcanza para el evento. Pero para proteger a los ciudadanos, evidentemente no: no ocupa, no preocupa, ni existen más recursos. Y si la rodada ya dice mucho del criterio del alcalde, el perfil de quien dirige el tránsito municipal dice el resto. David Flores Cervantes, conocido como “El Gavilán”, es el actual director de Tránsito Municipal de Córdoba. Su gestión ha sido documentada por este medio con denuncias concretas: esquemas de corrupción y cobros ilegales operados a través de los agentes bajo su mando, señalamientos en narcomensajes que lo vinculan con presuntos extorsionadores en la zona Córdoba-Veracruz, y antecedentes de agresión a periodistas en Cancún.
