De la redacción
El Buen Tono
Mariano Escobedo, Ver.- Lo que debía ser el último adiós para la señora María Manuela Solano Guzmán terminó convertido en un calvario administrativo. Familiares de la difunta acusaron que la negativa inicial para permitir su inhumación en el panteón municipal no obedeció únicamente a una decisión del oficial del Registro Civil, Leobardo Cabrera Quintana, sino que fue consecuencia de presuntas instrucciones del oficial mayor del Ayuntamiento, Leonardo Lovato, a quien responsabilizaron de privilegiar la burocracia sobre la sensibilidad humana.

Los deudos calificaron la actuación de las autoridades como autoritaria, insensible e inhumana, al sostener que el problema nunca fue el pago de los derechos, sino el sufrimiento adicional que les provocaron al impedir inicialmente dar sepultura a su familiar.



