

De la redacción
El Buen Tono
Según la columna de Lourdes Mendoza para El Financiero, el inicio de 2026 trajo un giro radical en la política continental con la detención y traslado de Nicolás Maduro y su esposa de Caracas a Nueva York. La Operación Determinación Absoluta marcó un precedente: se terminó la tolerancia a gobiernos que violan sanciones y a la influencia de potencias como Rusia, China e Irán, con México bajo la lupa por su papel histórico en estos temas.
Mendoza señala que la construcción del enemigo se ha usado dentro de México para reforzar el patriotismo y desviar la atención de la crisis económica y las limitaciones de los programas sociales. La columna advierte que el verdadero riesgo no es militar, sino legal y financiero: Pemex, con su historial de corrupción y opacidad, se vuelve vulnerable a demandas y sanciones de Estados Unidos bajo leyes como FCPA o Dodd-Frank, donde abogados y papel pueden hacer más daño que soldados.
Además, la experta resalta que el interés de Estados Unidos por el petróleo va más allá de lo económico: asegurar recursos estratégicos forma parte de la seguridad nacional. La advertencia es clara: la ‘4T’ debe entender que jugar al vivo en este nuevo orden continental puede costarle caro, y la defensa de la soberanía se mide en contratos y leyes, no en discursos sobre invasiones.
