

Efraín Hernández
El Buen Tono
Córdoba. – La aeropista “Ing. Juan Antonio Perdomo Díaz” se ha convertido en un monumento vivo a la mediocridad de la clase política que gobierna y dice representar a Córdoba. Lo que debería ser una vía de comunicación estratégica para la región permanece abandonada, deteriorándose mientras autoridades municipales y legisladores se cruzan de brazos. Hoy no solo está clausurada, sino que también está llena de basura y maleza, un reflejo del absoluto desinterés de quienes tienen la obligación de mantenerla y reactivarla.
Desde hace años la aeropista quedó atrapada en una cadena de decisiones improvisadas, conflictos legales y negligencia administrativa. El permiso para operar venció desde 2017 y nunca se renovó adecuadamente, lo que dejó al aeródromo funcionando en condiciones irregulares hasta que la autoridad aeronáutica ordenó su cierre. Ya son casi cinco años sin que pueda reabrirse, cinco años en los que Córdoba ha desperdiciado una infraestructura que otras ciudades, como Orizaba, quisieran tener, pero no cuentan con el espacio. Aquí la tenemos y sigue cerrada, abandonada a su suerte. Ahí están los “representantes populares” de la región: el diputado federal Zenyazen Escobar García y el diputado local Juan Tress Zilli, dos legisladores que presumen cercanía con el poder pero que han sido incapaces de mover un solo recurso, gestionar permisos o impulsar un proyecto serio para rescatar la infraestructura. A ellos se suma el senador Manuel Huerta, quien también ha permanecido al margen, sin ejercer su influencia política para destrabar el conflicto legal o gestionar recursos federales. Ninguno ha hecho nada. Ni siquiera han ido a limpiarla.
PASE A LA 3
