DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Nogales.- El gobierno encabezado por Libni Zuriel de la Cruz enfrenta cuestionamientos por anomalías administrativas denunciadas por ciudadanos, entre ellas problemas en registros catastrales, manejo del panteón municipal, faltantes detectados durante la entrega-recepción y decisiones tomadas dentro de diversas colonias.
Uno de los casos afecta a 135 familias cuyos predios no aparecen registrados en el sistema municipal, pese a contar con escrituras y comprobantes de pago. También se documentó el reclamo de una familia que asegura haber perdido un lote en el panteón Benito Juárez, aun cuando mantenía pagos vigentes desde 2014.
Al iniciar la administración fueron reportados faltantes de mobiliario y desorden en 11 oficinas. A esto se suman acusaciones sobre la colocación de funcionarios y personas cercanas en representaciones vecinales de Emilio Carranza y Aquiles Serdán, lo que habitantes consideran una estrategia para controlar decisiones comunitarias.
El alcalde también fue cuestionado después del incidente ocurrido en el elevador del Palacio Municipal, cuando colaboradores habrían sido convocados para defender al Ayuntamiento en redes sociales. En lugar de responder puntualmente a cada señalamiento, Libni Zuriel optó por desacreditar a el Buen Tono.
