

Fortín.- El pasado 18 de julio se cumplió un año de la llegada de Carlos Junco López, a la presidencia municipal de Fortín, después de que saliera huyendo César Torrecilla Ramos y renunciara como alcalde, escondido tras una supuesta enfermedad cardiaca; desde ese entonces Carlos Junco López se ha encargado de seguir al pie de la letra las recomendaciones del Gobierno estatal para salvarle el “pellejo” a su amigo Torrecilla y al mismo tiempo al propio gobierno por la mala imagen que tomó Fortín luego de los desfalcos que por cierto no han tenido castigo alguno.
Desde el simple hecho de que el suplente del alcalde, amigo de la niñez de Torrecilla y ex director de la Coordinación Municipal del Deporte (Comude) tomara el cargo como tal, no fue bien aceptado por los ediles que en un inicio se unieron y se negaban a que Junco López tomara protesta como alcalde, apoyando al síndico único Efrén Lara Martínez para que éste quedara a cargo.
No obstante y a “regañadientes”, el “amigo del alma” de Torrecilla, no renunció al cargo y simplemente el 18 de julio al mediodía, llegó caminando, acompañado de su fiel amigo el portafolios que siempre cargaba consigo, y con el comandante de la ahora desaparecida Policía Municipal, saludando apenas a unas cinco o seis personas, subió las escaleras, donde le esperaba una valla de trabajadores del Ayuntamiento que ya sabían que tomaría protesta como alcalde.
Allí en la única sesión de Cabildo pública que se ha hecho además de los dos informes de gobierno en esta administración municipal, le fue tomada la protesta al ahora alcalde ante el descontento de muchos y con las sonrisas falsas; no sin antes los regidores desaprovecharan la oportunidad de “mandar a volar” al secretario del Ayuntamiento Ernesto Barragán Name, pues fue sometida a votación económica su continuidad en el cargo con una decisión dividida al registrarse tres votos a favor, tres en contra y una abstención.
En una fugaz sesión de Cabildo, el nuevo alcalde y “amigo de Torrecilla”, fue formal y constitucionalmente nombrado presidente municipal de Fortín de las Flores; desde ese momento se acataron las recomendaciones de Gerardo Buganza Salmerón, secretario de Gobierno del Estado, quien prácticamente amarró las manos a Junco López, siendo éste sólo un instrumento para cubrir las anomalías financieras del Ayuntamiento y que a la fecha continúan tanto las recomendaciones como los problemas financieros.
El alcalde Junco López sigue mandando en medio de miradas y sonrisas hipócritas que no confabulan con el actual presidente municipal y que se hace acompañar de un equipo de trabajo que le informa hasta su último movimiento a la Secretaría de Gobierno de Veracruz.
Ha pasado un año de que Junco López pide permiso para cualquier acción a tomar dentro de la administración, quien desconoce los pagos de algunas obras y servicios del Ayuntamiento e incluso no tiene idea de la hora y fecha de los pagos de la propia nómina municipal; ha pasado un año que el “carnalito” como solía decir él, ya no se rodea de esos carnales y los que lo eran se mantienen lejos e incluso ha sido olvidado por su entrañable portafolios, al cual no se le ve más en sus manos o colgado del brazo.
De la Redacción
El Buen Tono

