

De la redacción
El Buen Tono
Córdoba.- Luis Abella Alvarado y Manuel Alonso Cerezo quedaron fuera del contrato para mudanzas de soldados del ejército. La empresa Trabal fue expulsada de inmediato: el gobierno estadounidense detectó conexiones de sus dueños con el crimen organizado, por lo que el ejército decidió no volver a trabajar con ellos y retiró sus tráileres.
La medida evidencia la incapacidad de ambos para cumplir con compromisos serios y deja a Trabal marcada por un desprestigio internacional que amenaza cualquier operación futura.
Especialistas en logística y seguridad coincidieron en que la decisión demuestra que negocios ligados a conductas ilegales representan riesgos directos para instituciones y proyectos estratégicos.
El historial de Abella Alvarado y Alonso Cerezo se acumula con señalamientos constantes, contratos cancelados y sospechas de irregularidades, consolidando a Trabal como un ejemplo de corrupción y negligencia empresarial que ahora enfrenta un escrutinio sin precedentes.
