Trabajadores de Super Ahorros ya habían sido víctimas Manuel Alonso y Luis Abella cuando aún no controlaban el Ayuntamiento; hoy, con Alonso en la Presidencia, cuestionan el cierre del establecimiento.
Córdoba, Ver.- El conflicto alrededor del inmueble que ocupa Súper Ahorros no comenzó con la actual administración municipal. El antecedente se remonta a cuando Manuel Alonso Cerezo y Luis Abella Alvarado todavía no tenían el control del Gobierno municipal, pero ya habían intervenido en la disputa relacionada con el inmueble; cuando Alonso Cerezo llegó con gente armada para golpear a los trabajadores.
Ahora el escenario es distinto: Manuel Alonso ocupa la Presidencia Municipal y Luis Abella forma parte de su círculo por lo que el cierre del establecimiento ordenado por Protección Civil el pasado sábado 5 de septiembre inevitablemente evidencia la corrupción y abuso de poder que mantienen.
En esta segunda intervención de los líderes del cartel inmobiliario,los trabajadores son, finalmente, quienes quedaron atrapados en medio de un conflicto que no provocaron y cuya dimensión viene de años atrás.
60 trabajadores, las víctimas colaterales
Carlos Medorio, encargado de recepción de mercancía y supervisor de la tienda, informó que alrededor de 60 trabajadores permanecen afectados por el cierre, además de los choferes que actualmente se encuentran fuera de la ciudad.
Explicó que la empresa está reuniendo la documentación solicitada por Protección Civil, pues los documentos existen, pero se encuentran en la matriz ubicada sobre la carretera hacia Fortín.
Mientras tanto, los trabajadores continúan presentándose a laborar por indicación del área jurídica de la empresa, aunque viven con incertidumbre respecto a sus ingresos y al futuro de la fuente de empleo.
La prioridad inmediata es retirar la mercancía perecedera para evitar que se eche a perder mientras se resuelve el procedimiento.
Súper Ahorros lleva aproximadamente 40 años prestando servicio en Córdoba y entre su plantilla existen trabajadores con más de tres décadas de antigüedad.
Son empleados que han pasado años de su vida detrás de esos mostradores y que hoy observan cómo una disputa por un inmueble vuelve a colocarlos en medio de una batalla que, esta vez, tiene un ingrediente adicional: uno de los personajes vinculados al conflicto ya no está afuera del poder; ahora encabeza el Gobierno municipal.
