El grupo se basa en la publicación anónima de fotografías de hombres, acompañadas de acusaciones unilaterales que van desde la infidelidad hasta delitos de violencia que nunca son judicializados.
De la Redacción
El Buen Tono
Región.- Un grupo denominado”Amiga date cuenta” (con más de 8,700 miembros en la zona) opera bajo una consigna: la presunción de culpabilidad sin pruebas ni debido proceso.
La operación interna evidencia un doble estándar. Los administradores justifican el espacio como una herramienta de protección y “sororidad”. Sin embargo, el contenido expuesto no se limita a víctimas reales; se extiende a hombres que simplemente no se ajustan a los códigos arbitrarios de conducta del grupo, o que son señalados por resentimientos personales de quien publica.
Estos señalamientos exponen datos personales sensibles, como familias, hijos y lugares de residencia. El anonimato garantizado a las denunciantes y la prohibición explícita de alertar a los señalados, elimina cualquier posibilidad de defensa o verificación de los hechos. La estructura del grupo fomenta un clima de hostigamiento colectivo, donde el beneficio de la duda es inexistente y el daño reputacional es inmediato e irreversible.
A pesar de que las administradoras piden “no hacer dedo” y mantener el contenido dentro del grupo, el daño ya está consumado en el momento de la publicación. La plataforma se convierte en un tribunal sin ley, donde la emoción y el prejuicio reemplazan a la evidencia.
La consecuencia directa no es la protección de las mujeres, sino la creación de un registro digital difamatorio que destruye la vida social, laboral y familiar de los señalados. Este mecanismo, además, deriva en consecuencias legales para las administradoras, ya que el hostigamiento digital y la difamación son actos sancionados por la ley, independientemente de la intención de “cuidar” a sus integrantes.
