Orizaba.- Ayer se celebró la misa privada dominical en la catedral de San Miguel Arcángel sin la presencia de monaguillos y sin el coro, en tanto el obispo de la Diócesis de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino, reconoció que a causa de la pandemia del SARS-CoV-2 se aplazaron las Ordenaciones Diaconales programadas para este Verano. 

Antes de iniciar con su mensaje, tras las lecturas correspondientes, manifestó que la iglesia diocesana se alegra de tener dos personas que terminaron sus estudios de Teología en el Seminario Mayor de Xalapa (Marcos Rolando Hernández Vega y Reynaldo Oliver Galindo), por lo que ahora entran en la etapa de inserción y estuvieron presentes
durante la misa.

Sin embargo, dijo que estos no son los únicos casos, pues “se retrasó un poco la Ordenación de unos diáconos, entre ellos Enrique, quien está con nosotros, en esas ceremonias desde Semana Santa y también la de Álvaro. Se retrasó por la crisis de la pandemia, pero que baje un poco y tendremos dos diáconos más”, detalló.

Dijo que la lectura de ayer tiene que ver con el papel de la buena semilla, es decir, “los ciudadanos del Reino ¿Quiénes son ellos? Nosotros los discípulos del Señor, quienes hemos acogido su Palabra, su verdad, quienes creemos en sus valores, en sus principios, quienes creemos en el Padre bueno y nos concede existencia y después nos ofrece vida eterna”.

“A veces nos preguntamos ¿No que Dios es bueno? ¿Por qué hay violencia, por qué tenemos secuestros, por qué tenemos pobreza, por qué tenemos hambre? Si Dios es tan bueno y poderoso por qué permite, como por ejemplo ahora, lo que nos lastima: La epidemia; por qué están sucediendo todas estas cosas de crisis de salud y el mundo de la injusticia, de la inseguridad y a veces somos nosotros mismos, en nuestro interior, nuestras malas inclinaciones y los actos malos ¿En dónde queda Dios?”, puntualizó.

Agregó que “hay problemas fuertes que necesitan soluciones y esa es la justicia distributiva de la que se tiene que encargar el estado, las instancias sociales, a nosotros nos toca el proceso personal. Ni ser intransigentes ni ser indiferentes; nos toca construir el bien, sembrar y cultivar los valores del Reino”.