

De la redacción
El Buen Tono
La madrugada del jueves 12 de febrero, el Senado de Argentina dio luz verde al proyecto de reforma laboral promovido por el presidente Javier Milei, un cambio que ha generado críticas por su impacto en derechos laborales históricos. La jornada laboral de hasta 12 horas es el punto más comentado, pero la ley también toca indemnizaciones, huelgas y financiamiento al cine.
La Ley de Modernización Laboral permite que la jornada máxima se acuerde entre empleador y trabajador, con un descanso semanal de 35 horas y un sistema de banco de horas para compensar jornadas extras. Las vacaciones podrán fraccionarse y rotarse, asegurando un período de verano cada tres años. En casos de enfermedad o accidente ajenos al trabajo, el salario cubrirá entre el 50 y 75 por ciento según corresponda.
En cuanto a despidos, se modifica la base de cálculo de las indemnizaciones y se permite pagar en cuotas, además de crear un Fondo de Asistencia Laboral para cubrir eventuales despidos. Los derechos a huelga se limitan, ampliando los sectores esenciales y creando la categoría de “servicios de importancia trascendental”.
La representación sindical también se ve afectada: asambleas y congresos deberán contar con autorización del empleador, y se tipifican como infracciones graves bloqueos o tomas de establecimientos. Los convenios colectivos perderán vigencia al expirar, salvo condiciones de trabajo, y los acuerdos de empresa prevalecerán sobre los sectoriales.
La reforma incluye además la eliminación gradual de la financiación al cine nacional a través del Fondo de Fomento Cinematográfico, con vigencia hasta enero de 2028.
Ante estos cambios, la Confederación General del Trabajo (CGT) se prepara para convocar una huelga general de 24 horas, considerando que la Cámara de Diputados podría discutir el proyecto la próxima semana antes del inicio del período de sesiones ordinarias 2026.
