De la Redacción
El Buen Tono
Orizaba.- Lo que alguna vez fue presentado como un atractivo turístico para el Paseo del Río se ha convertido en un potencial foco de peligro para visitantes.
La infraestructura de la fallida tirolesa permanece abandonada, con barandales y estructuras que carecen de barreras de contención adecuadas, una omisión que podría derivar en accidentes graves y que expone responsabilidades para las autoridades municipales.
A pesar de tratarse de un espacio público concurrido, la zona continúa sin señalización preventiva ni mecanismos que impidan que menores de edad o cualquier persona puedan escalar las estructuras o acercarse a áreas de riesgo.
La falta de mantenimiento y conservación de la obra pública contraviene obligaciones establecidas en la Ley de Responsabilidades Administrativas para el Estado de Veracruz, que obliga a los servidores públicos a preservar las condiciones de seguridad de la infraestructura bajo su resguardo.
Especialistas en normatividad señalan que la omisión de medidas preventivas constituye falta administrativa grave, pues la autoridad tiene la obligación legal de evitar riesgos en espacios de uso público.
Además, la normativa de seguridad laboral establece que barandales o aberturas con riesgo de caída deben contar con protecciones físicas que impidan accidentes, algo que no existe en la antigua estructura de la tirolesa.
El problema adquiere una dimensión aún más delicada al tratarse de un lugar frecuentado por familias y menores de edad. La Convención sobre los Derechos del Niño establece el deber de las autoridades de dar protección especial a la infancia, por lo que una estructura abandonada sin medidas de seguridad representa una vulneración a este principio de protección.
La pregunta es cuánto tiempo más esperarán las autoridades para actuar: ¿hasta que ocurra una tragedia o hasta que alguien resulte lesionado por una omisión que pudo evitarse?
