

Agencias
Ciudad de México – La estatua de Felipe Calderón, derribada por un árbol en 2025 y retirada para supuesta restauración, reapareció tirada en medio del bosque de Los Pinos, reflejando no solo el abandono patrimonial, sino también la narrativa política de la Cuarta Transformación (4T), que ha catalogado al expresidente como responsable de todos los males de México, desde la inseguridad hasta los problemas económicos. La imagen del expresidente, relegada y olvidada, simboliza cómo ambos bandos fallan: Calderón por su cuestionada “guerra contra el narcotráfico” que dejó miles de víctimas, y la 4T por usar la escultura como un instrumento de propaganda política en lugar de cuidar el patrimonio histórico.
El episodio ha desatado críticas en redes sociales, donde usuarios destacan la doble irresponsabilidad: un expresidente que dejó un país marcado por violencia y corrupción, y un gobierno actual que convierte símbolos históricos en “chivos expiatorios” mediáticos, mientras ignora la gestión de sus propias crisis. La estatua permanecerá en el bosque hasta que se decida su restauración y reubicación, pero el mensaje es claro: la política mexicana sigue usando el pasado como espectáculo, mientras ciudadanos y patrimonio quedan en segundo plano.
