

De la redacción
El Buen Tono
Uruapan, Michoacán.– A un mes del asesinato del alcalde Carlos Manzo, audiencias judiciales revelaron que el crimen fue planeado con información filtrada desde el interior del ayuntamiento. Samuel “N”, entonces empleado municipal y colaborador cercano del edil, conocía el destino fatal de su jefe y, aun así, continuó trabajando para él mientras suministraba datos clave a integrantes del crimen organizado.
Durante una audiencia de más de ocho horas celebrada en el Poder Judicial de Michoacán, se expuso que Manzo Rodríguez tuvo al enemigo dentro de su círculo más cercano. El testimonio de Josué Eulogio, alias El Viejito, detalló el entramado que permitió vulnerar el cerco de seguridad del presidente municipal.
De acuerdo con su declaración, Samuel “N”, ex director de Relaciones Públicas y Protocolo del ayuntamiento, aceptó colaborar en el plan para asesinar al alcalde, luego de que éste ordenara acciones contra intereses del crimen organizado en el municipio. La relación entre ambos se consolidó a lo largo de al menos siete meses, con más de 400 intercambios entre llamadas y mensajes.
Josué, quien además de taxista vendía droga, explicó que Samuel era consumidor frecuente, lo que facilitó el vínculo. Las constantes compras llamaron la atención de mandos del crimen organizado en Uruapan, quienes ordenaron “atenderlo bien” por su cercanía con el alcalde.
Un mes antes del atentado, Samuel comenzó a filtrar información sensible: rutas, horarios, ubicaciones y movimientos de Manzo Rodríguez. Todo era reenviado y sistematizado por quienes coordinaban el ataque.
El 1 de noviembre, día del Festival de las Velas, la información fue precisa. Por la mañana se confirmó el recorrido del alcalde y, por la tarde, se notificó su llegada a un punto conocido como La Pérgola. Minutos después, el atentado se consumó.
Tras el crimen, y mientras Uruapan enfrentaba el luto, Samuel continuó su relación con quien fungía como enlace. Incluso recibió como pago dos dosis de droga. Semanas después, los involucrados ordenaron cambiar líneas telefónicas para borrar rastros.
La investigación avanzó tras la detención de Josué Eulogio el 9 de enero por una falta administrativa que derivó en cargos por posesión de drogas. Al día siguiente decidió confesar su conocimiento del asesinato. A ello se sumó la entrega de dos teléfonos móviles pertenecientes a Samuel, localizados en oficinas municipales y proporcionados por otra funcionaria.
El 12 de enero, un juez de control vinculó a proceso a los implicados al considerar acreditada una participación intencional y sistemática en el ataque. Ambos permanecerán en reclusión, en penales distintos, durante al menos cuatro meses mientras se desarrolla la investigación complementaria.
El caso expone cómo la infiltración del crimen organizado en estructuras municipales permitió ejecutar uno de los asesinatos políticos más impactantes recientes en Michoacán.
