

AGENCIA
Veracruz.- Durante 2025 se registraron 73 feminicidios en el estado de Veracruz, de acuerdo con el informe del Observatorio Universitario de Violencias Contra las Mujeres de la Universidad Veracruzana, lo que confirma la persistencia de la violencia feminicida en la entidad.
El reporte detalla que enero cerró con cuatro casos; febrero, tres; marzo, siete; abril, tres; mayo, seis; junio, siete; julio, seis; agosto, seis; septiembre fue el mes más violento con 12 feminicidios; octubre registró cinco; noviembre, siete, y diciembre, siete.
Del total de víctimas, 54 eran mujeres adultas, ocho adultas mayores, dos menores de edad y en nueve casos no fue posible determinar la edad. Las cifras reflejan que la violencia afecta principalmente a mujeres en edad productiva, aunque también alcanza a niñas y personas de la tercera edad.
En cuanto a los métodos utilizados, el informe señala que 19 mujeres fueron asesinadas con arma de fuego y 12 con arma blanca. También se registraron muertes por asfixia, atropellamiento, decapitación, degollamiento y estrangulamiento, con un caso en cada modalidad. Además, tres víctimas fueron desmembradas, seis murieron a causa de golpes, dos fueron mutiladas y en 25 casos no se precisó la causa de muerte.
Respecto a la distribución geográfica, Coatzacoalcos encabezó la lista con seis feminicidios. Le siguieron Acayucan, Actopan, Alvarado, Coatzintla, Emiliano Zapata, Las Choapas y Martínez de la Torre, con dos casos cada uno. También se reportaron hechos en Acultzingo, Altotonga, Atoyac, Coscomatepec, Cosoleacaque, Coxquihui, Espinal, Fortín, Ignacio de la Llave, Ixhuacán de los Reyes e Ixtaczoquitlán, con un caso respectivamente.
Sobre el lugar donde ocurrieron los crímenes, el informe señala que diez feminicidios se cometieron en espacios privados, mientras que 63 tuvieron lugar en la vía pública, lo que evidencia un alto nivel de violencia expuesta y un riesgo constante para las mujeres en espacios abiertos.
Las cifras reflejan una problemática persistente en Veracruz, donde los niveles de violencia feminicida continúan elevados pese a los discursos oficiales, y refuerzan la exigencia de acciones efectivas de prevención, investigación y castigo a los responsables.
