

La psicóloga Anahí Pérez Fuentes analiza fenómeno de la “generación de cristal” en contexto estacional
Alejandro Aguilar
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- En un panorama donde términos como “generación de cristal” se utilizan para describir una mayor sensibilidad y fragilidad emocional percibida en adolescentes y jóvenes, la psicóloga clínica Anahí Pérez Fuentes señala que el fenómeno tiene raíces complejas, vinculadas al entorno familiar, el uso excesivo de tecnología y dinámicas sociales actuales. “Depende mucho del ambiente en que se están relacionando en casa”, afirmó la especialista en área infantil, quien ve un incremento en atenciones por ansiedad, depresión y problemas de conducta desde la infancia.
La entrevista con Pérez Fuentes se da en un contexto estacional relevante: tras la época decembrina, la llamada “cuesta de enero” y fechas como el “Blue Monday”, popularmente considerado el día más triste del año, que pueden acentuar sentimientos de frustración, ansiedad y presión económica o social. “Todos podemos sentir y pensar de la misma manera”, mencionó la psicóloga, haciendo un llamado a no estigmatizar las emociones y a buscar ayuda.
Entre las causas del incremento en problemas de salud mental, Pérez Fuentes identifica la presión escolar, la falta de límites claros en el hogar y el uso excesivo de dispositivos. “Vemos muchos papás que salen a trabajar, no tienen un poco de comunicación… Les dan el teléfono como manera de comunicarse, pero bien a bien los pequeños no lo usan para eso”, explicó. Esto, sumado a dinámicas familiares donde “los papás no escuchan a los adolescentes lo que necesitan”, genera dificultades en la regulación emocional.
Respecto a la etiqueta “generación de cristal”, la especialista reconoció que “tal vez sí” hay una mayor sensibilidad, pero subrayó que está permeada por factores psicosociales. “Esto involucra el entorno en donde se relaciona, también en el ámbito familiar, académico”, detalló. Además, señaló que problemáticas como el suicidio han incrementado, especialmente en el rango de 15 a 19 años, impulsadas por factores como el bullying y la falta de acompañamiento.
Para enfrentar esta situación, Pérez Fuentes enfatizó la necesidad de terapia familiar. “No solamente es [tratar] al pequeño, también abarca lo que ellos [los padres] están haciendo para que el niño esté pasando por ese problema”, afirmó. Asimismo, destacó la importancia de contar con psicólogos en las escuelas y de recurrir a instituciones como el DIF cuando el costo de la terapia privada sea una barrera.
