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Sus propias áreas administrativas carecen de la información más básica sobre mercados, licencias y padrón de locatarios. La opacidad es la norma.

Alejandro Aguilar
El Buen Tono

Córdoba, Ver.- Con una mano, el gobierno municipal de Manuel Alonso Cerezo anuncia con orgullo que “más de 200 comerciantes aceptan el reordenamiento” y promete calles más ordenadas. Con la otra, sus propias dependencias, la Coordinación de Fomento Económico y la Jefatura de Comercio, admiten por escrito que no tienen en orden ni siquiera sus archivos básicos, carecen de padrones oficiales, desconocen quién tiene licencia vigente y no han generado expedientes de inspección en mercados como La Isla.

Es la paradoja de una administración que exige a los ciudadanos lo que es incapaz de lograr en su propia casa.

En días recientes, el alcalde y su jefe de Comercio, José Francisco Campos Meza, han sido noticia por el avance en el “empadronamiento” de vendedores semifijos alrededor del mercado Revolución. Sin embargo, lo que no dicen es que, según respuestas oficiales de transparencia, ni siquiera cuentan con el padrón actualizado de los comerciantes ya establecidos dentro de los mercados municipales, mucho menos con los criterios para incluirlos o excluirlos.

LA EXCUSA PERFECTA: “SOMOS NUEVA ADMINISTRACIÓN”

Con la excusa de ser una “nueva administración”, la Coordinación de Fomento Económico, de la que depende Comercio, ha respondido a varias solicitudes de información afirmando que, tras una “búsqueda minuciosa” en los archivos de la administración anterior, no encontró ningún registro de padrones de locatarios del mercado La Isla, listados de comerciantes con licencia, documentación de registro, reportes de inspección o expedientes sancionatorios.

Es decir, la misma área que hoy encabeza un operativo de reordenamiento y reubicación no sabe con certeza quién, cómo y bajo qué condiciones opera dentro de los mercados que dice querer reorganizar. Peor aún: transfiere la responsabilidad a la administración pasada, como si el servicio público y la continuidad del Estado fueran optativos.

Los archivos fantasma y la opacidad que perdura

En oficios firmados por el propio José Francisco Campos Meza (JC/007, JC/009 y JC/010/2026), entregados el 5 de febrero, se lee una y otra vez la misma frase: “no existe dicha información”.

En este ejercicio periodístico se solicitaron: Padrón de comerciantes de mercado La Isla; el listado de quienes tienen autorización y licencia vigente; los criterios de inclusión o exclusión; los reportes de inspección para verificar subarriendos y expedientes de sanciones.

La respuesta, en todos los casos, fue la negativa por ausencia. Esto revela una doble complicidad: la de la administración anterior, que al parecer no dejó registros, y la de la actual, que se ampara en ello para no generar transparencia y, de paso, operar en la opacidad.

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