Las autoridades de sanidad de Estados Unidos autorizaron el miércoles la primera prueba rápida para la detección de COVID-19 que no requiere de algún equipo de cómputo especializado para obtener resultados.

La prueba que arroja resultados en 15 minutos desarrollada por Abbott Laboratories tendrá un precio de venta de cinco dólares, dándole una ventaja competitiva respecto a otros análisis de diagnóstico que necesitan ser insertados en una pequeña máquina. Con el tamaño de una tarjeta de crédito, el equipo de prueba se basa en la misma tecnología utilizada para la detección de influenza, amigdalitis y otras infecciones.