LOS ÁNGELES.- Los bomberos protagonizaban ayer sábado una batalla campal contra el último gran incendio forestal que queda en el Sur de California, cuyas llamas obstinadas amenazan a casi dos mil viviendas y otros inmuebles.

El fuego que se desató en la cima de una colina al Noroeste de Los Ángeles avanzaba en su tercer día y a los bomberos les costaba mucho trabajo controlarlo, ya que los vientos cambiantes convirtieron a la primera línea en un blanco móvil.

El llamado incendio “María” ha quemado unos 38 kilómetros cuadrados (15 millas cuadradas) y generó órdenes de evacuación para casi 11.000 personas desde que comenzó el jueves por la noche.