

De la redacción
El Buen Tono
La confirmación de Bad Bunny como artista principal del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX no solo marca un hito para la música latina, sino que también reactiva la conversación sobre un detalle poco conocido: el cantante puertorriqueño no recibirá pago directo por su presentación.
Lejos de ser una excepción, esto responde a una política histórica de la NFL que aplica para todos los headliners del Halftime Show. Desde hace décadas, la liga cubre los costos de producción y logística, que incluyen escenografía, iluminación, efectos especiales, equipo técnico, honorarios de producción y traslados, mientras que los artistas reciben únicamente un pago simbólico bajo escala sindical.
Aunque no exista remuneración directa, el Halftime Show es el escaparate promocional más poderoso de la industria musical. Con más de 100 millones de espectadores a nivel mundial entre televisión y streaming, la visibilidad se traduce en beneficios económicos indirectos: aumento de reproducciones en plataformas, ventas de discos y merchandising, impulso a giras internacionales y nuevos contratos publicitarios.
Para Bad Bunny, esta participación llega en un momento clave de su carrera, con giras multimillonarias y récords globales de streaming. Su presentación seguirá el mismo esquema que otros headliners, enfocándose en posicionamiento cultural, alcance internacional y consolidación de su marca artística. Su show será una plataforma de exposición global para su música, imagen y proyectos futuros.
