

AGENCIA
Ciudad de México.– El Banco de México sorprendió a los mercados financieros al recortar en 25 puntos base su tasa de interés de referencia, para ubicarla en 6.75 por ciento (%), en una decisión dividida que tomó por sorpresa a analistas e inversionistas.
El movimiento ocurre en un contexto de repunte inflacionario —que alcanzó 4.63% anual en la primera quincena de marzo— y contrasta con el consenso del mercado, que anticipaba una pausa en el ciclo de recortes. La decisión generó una reacción inmediata negativa en los mercados.
La Bolsa Mexicana de Valores registró una fuerte caída, con el índice S&P/BMV IPC retrocediendo 1.65% para ubicarse en 67 mil 061.34 puntos, en una jornada marcada por la aversión al riesgo.
En el mercado cambiario, el peso mexicano se debilitó de forma relevante, cerrando en 17.95 unidades por dólar, con una depreciación superior al 1%, acercándose a la barrera psicológica de las 18 unidades, nivel que analistas consideran clave en el corto plazo.
La decisión de política monetaria reflejó una división al interior de la Junta de Gobierno, con tres integrantes a favor del recorte y dos por mantener la tasa sin cambios, evidenciando la tensión entre el control de la inflación y el impulso al crecimiento económico.
En su comunicado, Banxico reconoció que el entorno global presenta riesgos a la baja para la actividad económica, lo que influyó en su determinación de continuar con una postura monetaria menos restrictiva, pese a las presiones inflacionarias.
A nivel internacional, el entorno también contribuyó a la volatilidad. Los precios del petróleo repuntaron con fuerza ante tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán. El crudo WTI subió 4.61% a 94.48 dólares por barril, mientras que el Brent avanzó 5.66% hasta 108.01 dólares.
En Estados Unidos, los principales índices bursátiles cerraron en terreno negativo: el Dow Jones cayó 1.01%, el S&P 500 retrocedió 1.74% y el Nasdaq perdió 2.38%, afectado principalmente por el sector tecnológico y la incertidumbre global.
Especialistas advierten que la decisión de Banxico envía una señal ambigua al mercado, al continuar con el ciclo de recortes en medio de un escenario de inflación persistente y riesgos externos elevados. Hacia adelante, el banco central condicionó futuros ajustes a la evolución de las variables macroeconómicas, en un entorno marcado por la incertidumbre.
