

De la redacción
El Buen Tono
El Estádio da Luz fue escenario de una noche que ya forma parte de la historia de la Champions League. El Benfica venció 4-2 al Real Madrid en la jornada 8 de la fase de liga, en un partido marcado por la intensidad, el drama y un desenlace absolutamente inesperado: el portero ucraniano Anatoliy Trubin anotó de cabeza en el minuto 90+8 para sellar la clasificación portuguesa al Top 24 y mantenerlos con vida en la competición.
Lo que comenzó como un duelo frenético terminó convertido en un relato épico. Desde el arranque, el Benfica impuso ritmo y presión, generando peligro constante por las bandas y obligando a Thibaut Courtois a convertirse en figura. El Real Madrid resistía como podía hasta que, al minuto 30, Kylian Mbappé silenció Da Luz con un certero cabezazo que significó el 0-1 y su gol número 12 del torneo.
Lejos de desmoronarse, el conjunto portugués redobló esfuerzos. Tras varias ocasiones desperdiciadas, la insistencia tuvo premio antes del descanso. Un penalti señalado por falta sobre Otamendi permitió a Vangelis Pavlidis empatar, y el Benfica se fue al vestidor con ventaja anímica y futbolística, dejando al Madrid nuevamente contra las cuerdas en un escenario que le ha sido adverso en Europa.
En la segunda parte, Andreas Schjelderup se erigió como protagonista al firmar el 3-1 con una definición letal. El Real Madrid reaccionó con cambios y encontró esperanza gracias a otro tanto de Mbappé, que firmó su doblete y mantuvo con vida a los blancos. El partido se transformó en un intercambio constante de golpes, con ambos porteros multiplicándose bajo los tres palos.
El tramo final fue puro vértigo. Expulsiones, ocasiones claras, decisiones al límite y un tiempo añadido que parecía interminable. Con el Madrid defendiendo con diez hombres y el Benfica volcado al ataque, llegó el momento que nadie imaginó. En el último suspiro, Trubin subió al área rival en un balón parado y conectó un cabezazo histórico para el 4-2 definitivo.
El gol del portero desató la euforia total en Lisboa y la resignación absoluta en el conjunto merengue, que quedó fuera del Top 8 y deberá disputar nuevamente el playoff por segundo año consecutivo. Mbappé brilló, pero no fue suficiente ante un Benfica que encontró en su guardameta al héroe menos pensado.
Una noche imposible de prever, un final de película y una Champions que volvió a demostrar por qué es el torneo más impredecible del fútbol europeo.
