

De la redacción
El Buen Tono
Fortín, Ver – El avance del ambulantaje en el bulevar Córdoba–Fortín no es un hecho fortuito, sino una consecuencia directa de la gestión de Gerardo Rosales Victoria, ex presidente municipal, a quien se le atribuye haber dejado como herencia un comercio informal fuera de control. Señalamientos reiterados indican que durante su administración se cobraron moches a una mafia de ambulantes provenientes de Puebla, práctica que permitió la ocupación irregular de una de las vialidades más importantes de la región y sentó las bases del desorden actual.
Esa red de cobros ilegales derivó en la anulación de cualquier intento de regulación.
Bajo ese esquema, los vendedores informales operaron con plena libertad, sin respetar calendarios, permisos ni zonas autorizadas, mientras la autoridad municipal miraba hacia otro lado. La permisividad se convirtió al espacio público en botín político y debilitó por completo la aplicación de los reglamentos.
La consecuencia de ese modelo se mantiene vigente. En un recorrido realizado por este medio de comunicación la tarde del martes, se constató que los puestos comenzaron a instalarse pese a tratarse de un día inhábil para tianguis. La escena confirma que la estructura heredada continúa funcionando y que la impunidad sembrada en aquel gobierno sigue marcando la dinámica del ambulantaje.
