

De la redacción
El Buen Tono
Fortín.- La proliferación de tianguistas provenientes de Puebla, Tlaxcala, Ecatepec de Morelos e Ixtapaluca, que se establecieron de manera irregular en Fortín, es atribuida por ciudadanos a la permisividad que imperó durante la administración del exalcalde Gerardo Rosales Victoria, periodo en el que —afirman— el comercio ambulante creció sin control ni regulación efectiva.
De acuerdo con versiones recabadas entre vecinos y comerciantes locales, los tianguistas pagaban “moches” para poder instalarse. Los señalamientos apuntan directamente a Humberto Chacón, entonces coordinador de Comercio, así como a Ernesto Ortega Quevedo, quien fungía como director de Desarrollo Económico y actualmente se desempeña en el área de Comunicación Social dentro de la administración morenista encabezada por Manuel Alonso Cerezo, en el municipio de Córdoba.
El resultado de esa falta de orden administrativo es visible: vialidades invadidas, banquetas bloqueadas y, más grave aún, la ocupación del paso del tren y de las propias vías férreas por parte de comerciantes ambulantes. Esta situación no solo representa un desacato a la normatividad municipal y federal en materia de uso de suelo y seguridad ferroviaria, sino que configura un riesgo latente de tragedia, ante la posibilidad de que una locomotora arrolle a quienes se instalan en esa zona de peligro.
Ante este escenario, ciudadanos de Fortín demandan que la actual administración, encabezada por Alfonso Piccolo Marín, intervenga con prontitud para regular el “carretilleo” y el ambulantaje fuera de control que heredó el gobierno anterior. También pidieron al regidor Jesús Flores Vázquez implementar operativos y crear un padrón formal para ordenar el comercio y garantizar la seguridad.
