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Sandra González 

El Buen Tono 

Orizaba.- “No sólo ya tocamos fondo, seguimos cavando”, advirtió Artemio Rodríguez Maceda, presidente del Comité Regional Campesino (CNC) de Orizaba, al describir la situación del campo mexicano, un sector que -afirmó- enfrenta una crisis profunda derivada del abandono del gobierno federal y de la creciente dependencia alimentaria de Estados Unidos.

El dirigente campesino sostuvo que el discurso oficial no corresponde con la realidad que viven quienes trabajan la tierra. Señaló que México atraviesa una crisis alimentaria silenciosa, marcada por el aumento en el consumo de maíz y, al mismo tiempo, por una mayor dependencia del extranjero. “No somos autosuficientes en los productos básicos de la canasta: maíz, trigo, frijol y arroz. Eso nos hace vulnerables y nadie quiere reconocerlo”, expresó.

Rodríguez Maceda fue enfático al señalar que el campo no requiere dádivas, sino condiciones reales para producir. “No queremos que nos regalen nada. Queremos apoyos efectivos para trabajar y que nuestros productos tengan un precio justo. Hoy producir en el campo ya no es rentable y eso está acabando con el campesinado”, afirmó.

Recordó que la Revolución Mexicana sentó las bases para el reparto agrario, pero con el paso de los años los gobiernos dejaron en el abandono al sector rural. A su juicio, ese olvido provocó que el país perdiera la autosuficiencia alimentaria y se volviera dependiente de Estados Unidos para el abasto de granos esenciales. “Se repartieron tierras, pero se olvidaron de fortalecer a quienes las trabajan.

Hoy dependemos del exterior para comer”, subrayó.

Las cifras oficiales respaldan esta advertencia. En 2025, México alcanzó un récord de 47.9 millones de toneladas en importaciones de granos y oleaginosas, con Estados Unidos como principal proveedor, principalmente para cubrir la demanda de los sectores pecuario, industrial y alimentario. Bajo el esquema del T-MEC, esta dependencia se ha normalizado como “complementariedad”, aunque en los hechos ha debilitado la soberanía alimentaria.

Tan sólo en maíz, México importó 24.76 millones de toneladas en 2025, en su mayoría maíz amarillo, lo que coloca al país como el mayor importador mundial de este grano. A ello se suma la importación de carne de cerdo, que en 2024 alcanzó los 2 mil 584 millones de dólares, así como la compra constante de trigo, frijol y arroz para suplir los déficits de producción nacional.

En conjunto, el saldo agroalimentario superó los 30 mil millones de dólares en importaciones durante 2024, una cifra que, para la CNC Orizaba, evidencia el fracaso de las políticas públicas hacia el campo. “Un país que no produce su propia comida es un país en riesgo”, concluyó Rodríguez Maceda.

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