

De la redacción
El Buen Tono
Milano-Cortina.– Los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 regalaron uno de los momentos más conmovedores de la jornada cuando la patinadora canadiense Piper Gilles rompió en llanto tras conquistar la medalla de bronce en la prueba de danza libre, luego de una actuación que estuvo marcada tanto por la calidad técnica como por su inspiradora historia de vida.
Junto a su compañero Paul Poirier, con quien forma pareja desde hace 14 años, Gilles logró subir al podio con una puntuación total de 217.74. La rutina, acompañada por la música de Vincent de Govardo, combinó precisión, elegancia y una conexión que terminó por emocionar al público y a los propios jueces.
Al concluir su presentación, ambos patinadores no pudieron contener las lágrimas, conscientes del largo camino que recorrieron para llegar a ese momento.
La medalla tuvo un significado aún más profundo para Gilles. En 2022 fue diagnosticada con cáncer de ovario y tuvo que someterse a una cirugía en la que le extirparon un ovario y el apéndice. En aquel entonces describió la experiencia como “aterradora”, al enfrentar la posibilidad de dejar el deporte y priorizar su salud.
Cuatro años después, en tierras italianas, regresó más fuerte y convirtió su participación en una celebración a la vida.
El oro fue para los franceses Laurence Fournier Beaudry y Guillaume Cizeron, con 225.82 puntos, mientras que la plata quedó en manos de los estadounidenses Madison Chock y Evan Bates, quienes sumaron 224.39.
El bronce de Gilles y Poirier no sólo representó un lugar en el podio, sino un símbolo de resiliencia y esperanza que marcó uno de los capítulos más emotivos de estos Juegos Olímpicos.
