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Las autoridades canadienses reconocieron este lunes su impotencia para controlar la propagación de la COVID-19 en explotaciones agrarias en las que trabajan centenares de temporeros mexicanos, centroamericanos y caribeños y que se han convertido en el principal foco infeccioso del país.

La provincia de Ontario, la mayor y más poblada de Canadá, reconoció hoy 257 nuevos casos de la COVID-19, un 44 por ciento más que el día anterior, después de que las autoridades iniciasen una campaña de vigilancia en una zona rural en la que se concentran las explotaciones agrarias.

De los 257 nuevos casos anunciados hoy, 177 se detectaron en la zona de Windsor-Essex, situada junto a la frontera con Estados Unidos y en la que existen importantes granjas.

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