

Laura A. García
El Buen Tono
Paso del Macho.- Productores de caña temen que 2026 sea de sequía, debido a que los afluentes en la zona se encuentran por debajo de su nivel en comparación con otros años.
Indicaron que los días de lluvia se redujeron y aunque en algunas ocasiones son fuertes, resultan insuficientes para el agro regional.
La posibilidad de que se registre el fenómeno climático de “El Niño” provocó alarma entre los abastecedores, quienes enfrentan la amenaza de una sequía extrema que podría diezmar la cosecha y llevar al borde del colapso a un sector ya vulnerable.
Temen que arrase con gran parte del cultivo, lo que causará pérdidas económicas devastadoras.
La situación se agravó, indicaron, porque la infraestructura para hacer frente a la falta de agua es inexistente, menos del 5 por ciento de las siembras en la región cuenta con sistemas de riego que permitan mitigar los efectos de una prolongada escasez de lluvias.
“Nos encontramos indefensos. Si se repite una sequía como la de hace unos años, no tenemos con qué contrarrestarla. La mayoría dependemos de la lluvia”, expresó uno de los afectados
La región de Paso del Macho y Camarón de Tejeda es particularmente propensa a condiciones climáticas severas, especialmente en primavera y verano.
A partir de mayo y hasta junio o julio, las temperaturas se disparan, alcanzando en ocasiones una sensación térmica cercana a los 40 grados centígrados, un estrés adicional para los cultivos que ya luchan por sobrevivir con humedad insuficiente.
Esta crítica exposición a los elementos, sumada a la casi nula tecnificación del riego, revela una falta de planeación a largo plazo y de inversión pública y privada en resiliencia climática para uno de los sectores agrícolas más importantes de la zona Centro.
Los cañeros manifestaron que, a pesar de las advertencias recurrentes, no se han implementado programas sólidos ni se ha facilitado el acceso a tecnología hídrica que los prepare para los patrones climáticos cada vez más erráticos.
La dependencia casi absoluta de las precipitaciones pluviales convirtió al sector en un rehén del clima, una situación que, según los productores, las autoridades no han priorizado para resolver.
La omisión, que también es corrupción, advirtieron, tendría un costo económico y social elevado, afectando a las familias productoras, pero también a toda la cadena del ingenio y la economía regional.
Sin medidas preventivas e inversión urgente en infraestructura de riego, la región podría enfrentar un desastre agrícola anunciado, donde el fenómeno de “El Niño” sería sólo el detonante de una crisis estructural, subrayaron especialistas.
