Adriana Estrada
El Buen Tono
Ciudad Mendoza.- El Parque Nacional Cañón del Río Blanco, uno de los últimos refugios de bosque de galería y ahuehuetes centenarios en el centro de Veracruz, enfrenta una crisis ambiental silenciosa pero devastadora. Entre descargas tóxicas, tala ilegal, basura acumulada y el avance imparable de la mancha urbana, los especialistas advierten que la restauración de las zonas más dañadas podría extenderse por tres décadas.
Durante el VI Congreso Nacional y II Congreso Internacional del Ahuehuete y Bosque de Galería, el investigador Noé Hernández García, miembro del parque, lanzó una alerta, que el bosque de ahuehuetes del Río Blanco no es solo un atractivo paisajístico, es un patrimonio natural único en el estado, con ejemplares que han sobrevivido más de un siglo. Pero su supervivencia está en riesgo.
El espacio, que recorre unos 10 kilómetros por los municipios de Camerino Z. Mendoza, Nogales, Huiloapan y Río Blanco, recibe diariamente aguas residuales sin tratamiento y toneladas de desechos sólidos arrojados en sus márgenes. A ello se suman los incendios forestales, la mayoría provocados por quemas agrícolas y descuidos humanos, que en 2024 dejaron su peor saldo en años: entre seis mil y ocho mil hectáreas calcinadas, distribuidas en al menos seis demarcaciones, entre ellas Maltrata, Acultzingo y Soledad Atzompa.
El parque abarca cerca de 50 mil hectáreas y se extiende por 12 municipios de la región de las Altas Montañas, considerado uno de los principales pulmones naturales de Veracruz. Sin embargo, su tamaño y fragmentación dificultan las tareas de vigilancia y conservación. Ante el panorama crítico, la Conanp puso en marcha un plan de emergencia con Sembrando Vida, universidades y ayuntamientos, que incluye viveros forestales, reforestación, recuperación de suelos y talleres de educación ambiental.
Noé Hernández García advirtió que, aunque Conagua y otras dependencias ya trabajan en saneamiento y limpieza, sin la participación ciudadana ningún esfuerzo será sostenible, pues el río Blanco sigue entre los más contaminados del país. Hizo un llamado a frenar incendios, denunciar tala, reducir basura y construir una cultura de protección desde las escuelas y los hogares. “No podemos esperar otros 30 años, porque el deterioro avanza más rápido que nuestra capacidad de reacción. El Cañón aún tiene esperanza, pero el tiempo se agota”.
