JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD publicidad

De la redacción 
El Buen Tono 

Orizaba.- Lo que ocurrió el pasado 6 de julio en el Coliseo La Concordia no sólo exhibe una práctica de crueldad animal, sino una profunda contradicción institucional: una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), cuya razón de existir es proteger y preservar ejemplares bajo resguardo, habría utilizado dos pecaríes de collar vivos como alimento para los leones, una acción que podría constituir una violación a la Ley General de Vida Silvestre y ameritar una investigación por parte de las autoridades federales.
De acuerdo con testimonios recabados por el Buen Tono, durante las primeras horas del lunes arribaron al Coliseo La Concordia el director de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Orizaba, Aldo Israel Huerta Peña, y la coordinadora de la UMA, Brenda Abaroa Ortiz, para supervisar las maniobras mediante las cuales dos pecaríes de collar fueron introducidos al espacio donde permanecen los dos leones.
Previamente, trabajadores de la UMA retiraron a los ejemplares de la jaula ubicada en el paseo del Río Orizaba, sobre Poniente 8, trasladándolos en transportadoras metálicas hasta el recinto.
Una vez liberados dentro del encierro de los felinos, los leones -nacidos en cautiverio y sin desarrollar plenamente el instinto de caza- atacaron y dieron muerte a los pecaríes al defender su territorio, pero no los consumieron. Horas después, un trabajador identificado como Ignacio retiró los cadáveres para evitar que fueran fotografiados.
La escena resulta incompatible con el objeto para el cual fue autorizada una UMA. Estos espacios tienen la obligación de garantizar el manejo responsable, la conservación y el bienestar de la fauna silvestre bajo su custodia, no convertir a los ejemplares resguardados en presas vivas. El señalamiento no es únicamente ético. Los pecaríes se encontraban bajo resguardo del Ayuntamiento, condición que obliga a proporcionarles alimentación, alojamiento, atención veterinaria y condiciones de bienestar, sin disponer de ellos fuera de lo autorizado en su plan de manejo.

CANAL OFICIAL