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ADRIANA ESTRADA

EL BUEN TONO


Orizaba.-
Desde hace varios años, la Casa del Ciclista opera en Orizaba como un punto solidario de alojamiento para ciclistas foráneos y como centro de préstamo de bicicletas para visitantes locales. Sin embargo, actualmente enfrenta carencias urgentes que limitan su capacidad para recibir de manera segura a los cicloturistas internacionales que llegan a la ciudad, advirtió Delfino Ramírez Encarnación, coordinador de la asociación civil BiciOri Paz y Bien.

El inmueble, ubicado en Norte 6 número 838, entre calles 15 y 17, requiere adecuaciones básicas como camas suficientes y un sistema adecuado de agua caliente. Ramírez Encarnación explicó que, aunque el flujo de visitantes varía, en ocasiones han recibido hasta cuatro ciclistas al mismo tiempo sin contar con las condiciones mínimas para atenderlos dignamente.
Durante la administración del exalcalde Juan Manuel Diez, la Casa del Ciclista no recibió apoyo institucional, lo que obligó a la asociación a subsistir únicamente con esfuerzos propios y colaboración solidaria. Integrantes de BiciOri Paz y Bien advirtieron que, de repetirse este escenario en la actual administración municipal, el albergue corre un riesgo real de desaparecer, pese a su valor como punto de referencia para el cicloturismo y la proyección positiva de Orizaba a nivel internacional.

El coordinador recordó un incidente ocurrido con un ciclista originario de España, quien sufrió descargas eléctricas al utilizar un calentador improvisado, situación que evidenció los riesgos existentes y la necesidad de realizar mejoras inmediatas para garantizar la seguridad de los visitantes.

Detalló que la Casa del Ciclista ha recibido viajeros provenientes de países como España, Italia, Francia, Argentina, Canadá y Brasil, quienes encuentran en este espacio un ejemplo de hospitalidad y solidaridad. Cada visitante, explicó, deja testimonio de su experiencia en una bitácora, donde las impresiones han sido mayormente positivas.

Ramírez Encarnación confió en que tanto autoridades como integrantes de la sociedad civil puedan sumarse para acondicionar el espacio, fortalecer su infraestructura y brindar mayor tranquilidad a quienes recorren largas distancias en bicicleta y hacen escala en Orizaba.

Aunque no existe un registro numérico exacto, señaló que el número de ciclistas atendidos ha sido significativo, lo que ha contribuido a posicionar a Orizaba dentro del mapa del cicloturismo nacional e internacional. El reto actual, afirmó, es dotar de dignidad y seguridad a un albergue que se ha vuelto emblemático para la comunidad ciclista.

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