

Agencias
Ciudad de México.- La cobertura deportiva en Sudáfrica se ha convertido en un problema diplomático para los periodistas mexicanos Julio Ibáñez y Dani García, comunicadores de Televisa, quienes fueron arrestados en Johannesburgo por el uso de un dron cerca de una escuela de la comunidad judía, enfrentando acusaciones de terrorismo.
Lo que comenzó como un reportaje de rutina derivó en un conflicto legal de alto nivel tras considerarse un incidente de seguridad nacional. Aunque los implicados alegan que se trató de un trabajo profesional, las autoridades sudafricanas han elevado el caso, incluso insinuando posibles vínculos con el crimen organizado. Después de cinco días en prisión, Ibáñez y García fueron trasladados a prisión domiciliaria, pero su libertad total sigue bloqueada debido a la retención de documentos y a la lentitud del proceso judicial.
El periodista David Faitelson calificó la situación como un “despropósito” y solicitó formalmente la intervención directa de la Presidenta de la República y de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) para acreditar la identidad laboral de los detenidos y garantizar su repatriación. El gremio periodístico mexicano exige que el Gobierno emita una postura oficial que desmienta las acusaciones de terrorismo y respalde que los comunicadores se encontraban realizando actividades periodísticas legítimas, sin ningún vínculo con organizaciones criminales.
