

Sandra González
El Buen Tono
Orizaba.- La ampliación de una plaza comercial en Orizaba, presentada como un proyecto de crecimiento económico y generación de empleos, arrastró consigo la tala de árboles adultos y la destrucción del hábitat de una parvada de aves, que tras la eliminación de la vegetación quedaron a la intemperie, desorientadas y sin refugio, evidenciando que el desarrollo urbano continúa avanzando sin salvaguardas reales para el medio ambiente ni la fauna urbana.
Ante ello la activista y abogada, Karen Castillo, reconoció que se trata de una propiedad privada y que el proyecto puede ejecutarse conforme al marco legal vigente, subrayó que ello no exime a desarrolladores ni autoridades de su responsabilidad social y ambiental. En ese sentido, exhortó a replantear el modelo de crecimiento urbano en Orizaba bajo principios de sostenibilidad, eficiencia energética y respeto a la fauna.
Castillo alertó que, una vez en operación, la ampliación del complejo comercial implicará un alto consumo energético para iluminación, calefacción y refrigeración, lo que incrementará la emisión de gases de efecto invernadero; además de una producción masiva de residuos, principalmente plásticos y envases, comparable a la basura que genera un barrio completo.
A ello se suma la alta demanda de agua, un punto crítico en una ciudad que recientemente ha enfrentado desabasto del vital líquido en diversas colonias, sin que hasta ahora se haya transparentado qué impacto adicional tendrá este proyecto sobre el suministro. “La pregunta es obligada: ¿de dónde va a salir el agua y a quién se le va a quitar?”, cuestionó.
El proyecto también generará mayor tráfico vehicular, con el consecuente aumento de contaminación atmosférica y presión sobre la movilidad urbana, así como la fragmentación del suelo y la expansión de superficies impermeables, factores que agravan el riesgo de inundaciones y reducen la recarga de mantos acuíferos.
Recordó que, este señalamiento se suma a la reciente denuncia por la tala de árboles y la pérdida de hábitat de aves, lo que evidenció que el crecimiento comercial en Orizaba sigue privilegiando la rentabilidad inmediata sobre el equilibrio ambiental, sin planes claros de mitigación ni compensaciones reales.
Se hizo un llamado a transitar hacia un modelo de desarrollo responsable, que contemple uso de energía solar, incremento real de áreas verdes, cuidado del agua y protección efectiva de las especies, y no simples medidas decorativas que no compensan el daño causado. La ampliación de la plaza no solo representa un impacto ambiental inmediato, sino también un recordatorio de cómo las autoridades municipales han permitido proyectos sin estudios de impacto transparentes, privilegiando intereses económicos sobre el bienestar colectivo.
