

A un mes del desencuentro con los medios de comunicación, la autoridad actuó más como wedding planner.
Alejandro Aguilar
El Buen Tono
Córdoba, Ver.- Un gasto de 96 mil 810 pesos fue el monto por las bodas colectivas organizadas por las autoridades Municipales el cual fue también escenario de una controversia y acoso contra comunicadores.

De ese monto, 41 mil 760 pesos se destinaron a la compra de 450 box lunch, baguette, fruta y jugo, entregados a los asistentes. La renta de carpas, sillería, mesas y equipo de sonido representó otro desembolso de 28 mil 500 pesos. Los formatos oficiales, actas de matrimonio y material de oficina sumaron 12 mil 450 pesos. A estos rubros se añadieron 8 mil 900 pesos en arreglos florales y ornamentación del recinto, así como 5 mil 200 pesos en impresión de lonas y material de difusión.
La composición del gasto revela una administración que actuó más como una empresa organizadora de eventos que como una autoridad pública. La inversión en mobiliario, sonido, decoración y difusión superó los 42 mil pesos, una cantidad equivalente a la totalidad de los alimentos proporcionados.

CONFRONTACIÓN CON LA PRENSA Y FALLAS LOGÍSTICAS
El día de las bodas, el director de Comunicación Social, Daniel Rodríguez Salazar, acudió al Parque 21 de Mayo acompañado de elementos de la Policía Municipal para retirar a los periodistas que cubrían el evento. Los reporteros se habían reubicado por cuenta propia después de que el espacio que el ayuntamiento les había asignado fuera invadido por ciudadanos asistentes. Durante el altercado, el funcionario permitió el libre tránsito y trabajo de los fotógrafos contratados por las parejas para tomar imágenes con fines comerciales, a la vez que a la prensa se le impidió permanecer en el lugar bajo el argumento de despejar las escaleras por donde ingresarían las autoridades y los contrayentes.

La autoridad municipal destinó recursos considerables a la logística escénica del evento, pero no garantizó condiciones elementales para el trabajo periodístico ni para la transparencia en la rendición de cuentas. El papel que asumió fue el de un coordinador de producción que priorizó la imagen protocolaria por encima de su función como facilitador del trámite civil.

