

Alejandro Aguilar
El Buen Tono
Córdoba.- Lo que las autoridades municipales presentaron como un foro de diálogo para atender la emergencia sanitaria en los alrededores del Centro de Transferencia de Residuos de la Colonia Paraíso fue, en realidad, un montaje cuidadosamente orquestado. La crisis ambiental en la zona no es reciente, sino un padecimiento crónico agravado durante al menos dos administraciones.
Un sondeo entre vecinos revela un panorama desolador: olores insoportables, temor a enfermedades gastrointestinales y respiratorias, y alto riesgo de dengue por acumulación de residuos y líquidos. A ello se suma la basura que esparcen los camiones recolectores en su trayecto, ensuciando calles y banquetas. Los reclamos han sido sistemáticamente ignorados, transformando el lugar en símbolo del abandono institucional y la afectación a la salud pública.
DESMIENTEN A LA AUTORIDAD
Vecinos denuncian que la reunión celebrada en el Centro Comunitario Paraíso fue ocupada por trabajadores de Servicios Municipales, convocados para simular consenso y ahogar voces críticas. “La junta se llenó con puros trabajadores del ayuntamiento, porque la gente casi no asistió.
Los que asistimos salimos inconformes porque no hubo solución”, declaró Amada Robles. Según los afectados, la estrategia buscaba crear la falsa imagen de diálogo fructífero mientras se evadían compromisos concretos.
UN VIVERO DE CONTAMINACIÓN Y ENFERMEDAD
El Centro de Transferencia, diseñado como estación de reciclaje, se ha convertido en un basurero a cielo abierto. Decenas de familias de las colonias Paraíso, Independencia, Gómez Morin y Loma Linda soportan a diario los estragos. El aire carga un olor a putrefacción que se cuela en los hogares, acompañado de fauna nociva.
“Ya no podemos estar con las puertas abiertas porque todo ese apeste penetra dentro de los hogares”, dijo María Rosa Escobar. Aracely Guzmán alertó: “Es un foco de infección para toda la zona”. El panteón municipal, adyacente al centro, está invadido por zopilotes, agravando la insalubridad.
UN PASADO DE INTIMIDACIÓN
La respuesta institucional ha sido negligente. Zenaida González recordó un oficio enviado en la administración pasada: “Sólo nos dieron largas y no atendieron nada”. Una solicitud de transparencia reveló que la Jefatura de Limpia Pública no aplicó ninguna multa por infracciones ambientales en 2024 ni en lo que va de 2025, dato que explica la persistencia de malas prácticas.
Vecinos relataron que cuando se planteó llevar el centro a Homex, la administración de Juan Martínez Flores amenazó y denunció a opositores, en un conflicto que incluyó un episodio de balacera. Además, señalaron que el entonces presidente del comité vecinal “terminó vendiéndose por 30 mil pesos”, traicionando el movimiento.
PIDEN A MANUEL ALONSO QUE ACUDA A LA ZONA DE PESTILENCIA
Ante la simulación del diálogo y la inacción, la demanda vecinal es directa: que el alcalde Manuel Alonso Cerezo acuda personalmente a constatar el desastre.
“Que venga a hacer una visita aquí al centro de transferencia y que agarre de sorpresa para que se den cuenta de toda la suciedad”, planteó Zenaida González. Leonardo Viveros afirmó: “Como siempre los gobiernos dicen vamos a quitar esto y no lo hacen, pura corrupción”. María Teresa Flores reclamó: “El apeste invade el ambiente. Las nuevas autoridades deben tomar el control y dar solución”. María Torres Pérez pidió: “Que hagan conciencia y pongan atención”.
La solución, para muchos, es la reubicación definitiva del centro. Andrea Sofía Eugenio y Reyna Isabel González coinciden: el lugar, en medio de una zona habitada, es insostenible.
La crisis en la Colonia Paraíso refleja un patrón de gestión municipal que privilegia la simulación sobre la solución y la omisión sobre la acción. La salud de cientos de personas y la calidad ambiental de una amplia zona urbana están en juego, pendientes de una autoridad que decida gobernar en lugar de evadir.
