

De la redacción
El Buen Tono
Córdoba.- Las hermanas López González, Vania e Itzel, han consolidado un esquema de nepotismo y manipulación de cargos dentro del Cabildo, continuando prácticas iniciadas desde que Vania fungía como síndica única durante la administración de Juan Martínez Flores, todo ello con la complacencia del presidente municipal, Manuel Alonso Cerezo. Su operación política familiar prioriza intereses personales sobre la función pública y mantiene bajo control áreas clave del ayuntamiento.
De hecho, todas las operaciones relacionadas con suplencias y nómina irregular fueron planeadas cuando Vania López González era síndica. Así, Brenda Ortega, prima directa, fue colocada como suplente en la cuarta regiduría, mientras que un grupo selecto permaneció en nómina más de dos años sin cumplir con sus funciones, incluyendo a Mariel Jácome Beltrán, Tere Bazán, Ana Victoria, Scarlet y Primo Cruz, beneficiados por la tolerancia de la presidencia municipal.
Asimismo, el patrón de nepotismo se extiende a la incorporación de primos y sobrinos en comisiones clave como Protección Civil, Parques y Jardines y Registro Civil, quienes permanecen activos en la administración actual. Esta continuidad refuerza un control político-familiar que condiciona la operación del Cabildo y la gestión de recursos municipales.
Finalmente, pese a los antecedentes documentados, se busca imponer asesores cercanos en ambas regidurías —una por Morena y otra por el Partido Verde— con salarios superiores a 26 mil pesos mensuales. Todo esto evidencia que el Cabildo sigue operando como una estructura de corrupción, favoritismo y manipulación de recursos públicos, consolidando un esquema que perjudica la transparencia y la legalidad en la administración municipal.
